A Dalia Monroy

Para poder comprender la pintura de un artista procedente de  otro medio especialmente cuando se trata de un país lejano, siempre se quedan muchas interrogantes, con infinidad de respuestas. A mi me parece conveniente hablar sobre la personalidad de su autor, sin tomar en cuenta, por el momento, sus tendencias, ya sean presentes o futuras, tanto europeas como mundiales.

Justamente la presente exposición requiere de serias consideraciones sobre las características  y tradiciones del  país de donde proviene.

Lo que nos quiere comunicar Dalia Monroy, que me permito llamar  como, verdades propias, nos exigen además un esfuerzo especial ,  con objeto de lograr una comprensión plena.  Si deseamos encontrarnos de cerca con este tipo de pintura, se requiere además un estado máximo de relajamiento, para que, prescindiendo de los problemas actuales podamos permitir que su mensaje llegue hasta nosotros.

Sin deseo de entrar en la herencia cultural histórica, simplemente queremos destacar que Dalia tomo punto de partida el arte precolombino, rica herencia de las culturas Aztecas y Maya.

Dalia Monroy pinta cuadros exuberantes en variaciones innumerables, manteniendo la ilusión del cuadro en un solo plano, con el espacio minimalmente destacado. A l mantener cuidadosa y pacientemente la estructura del cuadro, ella pone los colores en contacto con el enlazamiento de inscripciones y esgrafiados de dicho noble arte. Esta capa de ternura, patinada se ve cortada por muchas manchas, con especiales estructuras colorísticas  que hacen que el cuadro sea iluminado, a pesar de la falta de luz, como causa y de la sombra, como consecuencia. Ella libera al cuadro de todo aquello que está de más, lo hace reducir a la esencia acercándose a un gran estetisismo, sin quitarle en nada su frescura, ímpetu y autenticidad.

La pintura moderna de México no es desconocida para el público belgradense que recuerda la exposición mexicana de acuarelas en 1967, la de Tamayo en 1968 y la de los tres pintores mexicanos contemporáneos: Felguérez, Aceves Navarro y Peláez en 1976. Como una continuación de las exposiciones anteriores. Dalia Monroy hace detener la vista en una mas de las tendencias de la pintura mexicana moderna.

Con una solida formación y una muy amplia cultura se graduó en México y luego se perfeccionó en Londres y el Belgrado, Dalia Monroy tuvo la oportunidad de poner a prueba sus observaciones e ideas al contacto con otras culturas. Al colaborar en unas gacetas de Arte en la ciudad de México, se le brindo también la oportunidad de adentrarse en el arte con un enfoque analítico.

Los cuadros expuestos nos dejan con la impresión de que nos encontramos ante las obras de una artista auténtica.

Zoran Vukovic
Enero de 1985, Belgrado Yugoslavia