Serie: Dualidades y presencias
Observar de la realidad de la figura para poder reconstruirla según la percepción óptica e intelectual que conoce su oficio.
Buscando una perspectiva tridimensional como las busco Picasso. Es el arduo estudio en el cual Dalia Monroy ha encontrado su propia expresión, proyectando su imaginación y creatividad evocando formas del pasado ligadas a una historia nacionalista recordando a así a los Chacmoles a Quetzalcoatl personajes que emergen de las figuras geométricas que utiliza para crearlos. Valiéndose de una paleta multicolor donde domina un color a la vez entremezclándolos y aun así manteniendo la nitidez pura de cada uno, logrando una textura gradual y sugerida al grafismo que como caligrafía, contiene un mensaje propio e indescifrable al entender común, dejando camino al lenguaje pictórico.
Este es el resultado de un profundo análisis estético, volcando la agresividad y la angustia inmanentes al carácter del autor, en imágenes duálicas que establecen un diálogo antagonista y trivial paradójicamente.
Heredera de un movimiento abstracto comenzado en México por Tamayo, Mérida, Gerzso, Felguerez y Pedro Coronel. Dalia Monroy ha sabido aproximarse a estos movimientos para tomar de ellos motivos transformándolos para ahora formar parte de su propio mundo pictórico.
Estos factores, resultado de un hondo estudio previo, son importantes para el desarrollo que el tiempo ira confirmando a través de in estrechamiento de las raíces ancestrales sucediéndose un devenir a la actualidad: pasando por una larga y profunda síntesis histórica; pasando por una larga u profunda síntesis histórica.
Dalia Monroy comenzó su carrera artística desde 1973 en 1979 gana su primera beca para seguir sus estudios en Londres. En 1984 , la segunda para estudiar en Yugoslavia. Gana mención honorifica, en el concurso del Hospicio Cabañas en Guadalajara Jalisco, Mex.. Desde 1974 ha participado en individuales y colectivas tanto nacionales como extranjeras, en particulares como en museos.
Diana Ripstein de Nankin