ABSTRACCION Y MEXICANIDAD EN LA OBRA DE DALIA MONROY
A pesar de que a últimas fechas ha perdido vigencia la polémica acerca de la eficacia o ineficacia del uso de lenguajes vinculados con la abstracción para expresar contenidos de índole local, y también a pesar de que las referencias a la identidad nacional no son en el presente tan habituales como en el pasado, cabe ser destacado el hecho de que el trabajo que a lo largo de su trayectoria profesional ha desarrollado Dalia Monroy es buen ejemplo de que los léxicos no figurativos son, al igual que otros, susceptibles de tratamientos alusivos a nuestro medio cultural.
Debido a la interacción de sus componentes, las obras de esta autora logran de inmediato asombrar a los espectadores y este efecto, por cierto nada fácil de obtener, es una de las vías más directas para propiciar la apreciación e incluso la interpretación de sus piezas artísticas. En algunos de los trabajos de Dalia se advierten motivos relacionados con la cultura maya y, más específicamente, con el sistema de numeración desarrollado por la misma, en otros se aprecian asuntos que connotan la espontaneidad (que es característica de los personajes infantiles que representa), y en los demás los más recientes temas conectados con pares de ideas tales como la oposición y el equilibrio, el conflicto y la reciprocidad, la rivalidad y el movimiento, o la división y el avance.
Dalia Monroy ha sido capaz de consolidar su estilo de manera sistemática hasta alcanzar una pronta madurez expresiva; su lenguaje visual ha tenido, desde luego, etapas ascendentes, pero no oscilaciones y menos aún retrocesos. Dalia es una artista que sustenta su labor preponderadamente en elementos pictóricos, por lo que el resultado final de los espectadores aprecian está desprovisto de apoyos dibujísticos. Las diversas calidades visuales que esta artista obtiene de sus pinturas, así como los efectos y las texturas, virtuales y reales, que logra, son el resultado de la manera como aplica sus materiales para construir sus obras paulatinamente, mediante manchas sólidas de varios tamaños, sobrepuestas. Esta construcción, que coincide con el acto de resolver en lo formal la obra, es simultánea a la labor de definir la estructura general de la misma e incluso a la de ubicar acentos cromático que la refuerzan. Dalia es particularmente cuidadosa en lo que se refiere a la calidad de factura y a los detalles minuciosos los que sólo en apariencia no tienen un papel protagónico en su labor. Sus acabados están resueltos, en su etapa terminal mediante la aplicación de pastel sobre algunas áreas dela última capa de acrílico ; estos acabados tienen la intención de atenuar y matizar el color, pero también producir soluciones visuales que interactúen con las vigorosas zonas desprovistas de este tratamiento final.
Sin duda, la obra pictórica de Dalia Monroy constituye una propuesta vigente dentro de los lenguajes derivados de la abstracción que puede ser identificable como dentro de la nueva mexicanidad emergente.
Carlos Blas Galindo
Galería de Pemex, D. F.